Carta Nº 1
Amor mío:
Le escribo estas líneas para decirle lo mucho que la extraño y deseo que estemos juntos otra vez.
Llegó la hora. Estoy completamente seguro que es el momento oportuno de terminar lo que empezamos hace cinco años. Es su oportunidad de cerrar las heridas de su pasado.
Sé que no debe ser sencillo para usted y más aún con la relación que entabló con su hermana, pero es la única manera de vengarse que tiene.
Recuerde las veces que la encontré sentada en la orilla del río mientras las frías gotas saladas recorrían su mejilla. Yo soy quién estuve ahí para consolarla y soy el que voy a estar para festejar el triunfo de nuestro plan.
No es justo que se sienta culpable. Es su derecho ocupar el lugar que esa horrible y cruel mujer le quitó al nacer. No hay mejor remedio que una cucharada de su propia medicina. Golpearla en el lugar dónde más va a dolerle.
Tiene usted un don tan especial, logra seducir a las personas con sus suaves palabras y su mirada transparente y mágica atrapa a todo el que la mire. Fue capaz de infiltrarse en el círculo más íntimo de la Reina y de conocer cada movimiento de la familia real sin que nadie sospeche nada.
Es usted tan especial e importante para mí que no logro imaginar mi vida sin su presencia. Pienso en el poder que tendré al ocupar el palacio y en el ejército que podré formar. Será invencible y jamás podrán lastimarla.
Piense que ya no tendrá que ocupar el lugar de la mujer callada; sin la libertad de moverse, hacer y decir lo que usted quiera en el momento que lo desee. Ya no será la sombra de esa chiquilla consentida y arrogante. Es la imágen y semejanza de la madre.
Usted es cómo su padre, valiente y testaruda, pero al mismo tiempo sensible y humilde. Él, si lo hubieran dejado vivir, estaría feliz y orgulloso de usted. Pero también fue víctima de ésa mujer que no tuvo piedad. Por eso le digo una vez más que en estas cosas debe pensar cuando la acechen las dudas.
Ella no vaciló cuando ordenó su muerte cuando sólo era una niña y tampoco lo hizo cinco años después con su padre al enterarse de la verdad. Para ella usted es su mayor error y sólo detuvo su caza porque cree que, usted amor mío está muerta, y solamente por eso.
Es el momento de recuperar ese lugar. El plan debe llevarse a cabo en día del cumpleaños de la Princesa frente a los ojos de todo el pueblo. Además de perder a su hija, la Reina sufrirá la caída de su reinado frente a todo el mundo.
No tengas miedo mi princesa, voy a estar a su lado y mi gente nos respaldará. Vamos a triunfar y juntos reinaremos.
Me despido esperando su respuesta. Estoy seguro de que me dará su consentimiento.
Siempre suyo.
L. D.
Carta Nº 2
L. D.:
Respondo a las líneas que me escribiste hace unos días sólo para dejarte claro y repetirte, una vez más, que no quiero que me escribas al castillo. Yo me comunico con vos cuando te necesite.
Releo tus palabras una y otra vez y no logro ver que es lo que te pasa. Realmente pensás que no me doy cuenta que lo único que te importa es el poder. Vos sólo querés ser el Rey.
Ya no estoy tan segura de llevar a cabo el plan. Todo este tiempo que viví en el castillo junto a ellas pude descubrir que ésa mujer tampoco ama a la Princesa. Solamente frente a los demás la trata con amor, a solas la desprecia y la humilla.
Mi hermana es tan víctima como yo en esta historia y no merece el final que planee en su momento para ella. Yo no conocía toda la historia y vos mucho menos.
Además estando dentro del castillo una tiene sus ventajas y gente de confianza que le sirve de ojos cuando una no puede ver lo que sucede.
Tu amor incondicional deja mucho que desear. Sé que no soy la única en tu vida. No me importa demasiado ya. Aquí encontré además de una hermana, un amor que vale la pena. Es un joven caballero que me ama a mí por lo que soy y no por lo que puedo llegar a tener.
Te pido que no me escribas más. Yo ya no formo parte de tu vida. Olvidate de mí y de todo lo que soñaste tener a costillas mías.
Mi hermana ya conoce mi verdad. Juntas veremos la manera de ocupar el lugar que nos corresponde y de ubicar a esa mujer que nos amargo nuestra niñez. Sólo la Reina va a terminar arruinada pero no por nosotras, ella sola se va a arruinar porque va a ser incapaz de admitir que lo que ella consideró un error es hoy su mano derecha y ella no se dió cuenta.
Estoy plena y estoy segura de qué mi padre estaría muy feliz de la hija que tuvo. Una mujer valiente, sincera y capaz de reflexionar sobre sus actos. Y sobre todo estaría orgulloso del padre de mi hijo. Que por supuesto no sos vos.
Ya no te necesito ni a vos ni a tu patética inteligencia. Tratá de no acercarte ni a mí, ni a los míos porque no respondo de mi. Me conocés y sabés que no estoy jugando. Mis afectos los defiendo si es necesario con mi vida. Vos perdiste tu oportunidad.
Cordialmente.
Lady M.