domingo, 29 de mayo de 2011

Clasificlownies

Decidí que esta salida no sea solamente para hacer un trabajo por lo que el espectáculo que elegí fue una obra de teatro infantil y lleve de acompañante a mi prima  Trinidad.
El sábado 14 de mayo a las 17 hs era la función. Llegamos con mucha alegría, después de un viaje largo para hacer en tren y subte con una nena de 4 años.
El enorme portón negro esa tarde se encontraba abierto y a diferencia de las visitas anteriores, en ese hall algo oscuro, había bastante gente. La gran mayoría chicos.
El clima era festivo, se escuchaba vocecitas en todos los rincones. También algunos gritos. Los nenes corrían por el lugar y jugaban a esconderse detrás de una pared que se encuentra a un costado del hall.
El telón negro todavía estaba cerrado, pero se oían movimientos detrás. Ruido de sillas, de acople de sonido, una suave música y los pasos sobre el escenario.
Mientras pelaba caramelos para la peque, fuimos caminando para ocupar nuestros lugares.
Sobre el escenario solo había tres puertas, no convencionales. Eran de muchos colores y de formas diferentes. El fondo del escenario era negro. No tenia telón.
Seriamos unas 30 0 40 personas, sobraba lugar. Nos ubicamos en un costado, no muy adelante porque no sería la primera vez que tengo que levantarme de un espectáculo porque mi acompañante llora.
Una música alegre empezó a inundar el lugar. Luces de colores recorrían al público. Sin preaviso se abren las puertas y salen dos chicas y un chico. Estaban vestidos muy llamativamente. Ellas tenían unos vestidos blancos y grises, la falda tenía mucho tul y triángulos. El vestía con los mismos colores, pero una remera y un pantalón.
Cantaron y bailaron.  Hacían piruetas en el piso del escenario.  Los chicos se reían. Los grandes también.
La trama de la obra me gusto y me recordó mi vida 3 años atrás. Los clownies aburridos de ser quienes son, deciden cambiar de oficio: dejar de ser clownies para probar cosas nuevas. Por medio de los clasificados del periódico, acuden a realizar distintas labores, como reparadores de volantes, peluqueros de leones, plumereantes y entrenadores de marionetas, entre otros. En todas las ocupaciones hacen grandes amigos, como Leoncio Rey (un muñeco azul, con pelo de lana marón muy lindo), que los ayuda a concretar la más difícil de las tareas: encontrar su vocación.
Es gracioso como una obra infantil, remueve tantos sentimientos en personas que ya no somos chicos. Aunque dicen que siempre vive en nosotros nuestro niño interior.
La búsqueda de la vocación, mediante el juego y las canciones, enseña mucho. Trini paradita en la silla bailaba.
Los valores que transmiten son muchos y muy lindos. Por ejemplo es aprender a valorar a cada ser humano tal cual es, todos tenemos habilidades que nos hacen únicos y especiales. Cultivar la cultura del trabajo y la capacidad de realizar la labor que uno quiera con amor, voluntad y perseverancia. Apostar a la búsqueda y la experimentación, para finalmente elegir en forma genuina el oficio donde desempeñarse a lo largo de la vida.

En escena además de los tres primeros que aparecieron otros dos chicos participaron en algunas partes de la obra. Ellos eran los encargados de manejar a los muñecos. Había varios y se notaba que eran artesanales. Eran llamativos y estaban hechos con diferentes materiales, como pelo de lana, ojos de botón, bocas de cierres.

Todas las personas aplaudimos cuando termino la función. Los actores saludaron desde arriba y después bajaron a sacarse fotos con los chicos, con algunos grandes también.
A trini le gusto, pero no tanto como para acercarse a darle un beso ni a los chicos ni a los muñecos.
Tarareando las canciones pasamos otra vez por ese hall que estaba aun más oscuro porque ya afuera no
estaba el sol.

Caminando de la mano la primer cuadra y después con la peque en brazos fuimos a tomar el subte para volver a casa.


domingo, 15 de mayo de 2011

Historia del EC Carlos Gardel: Sueños reciclados (2da)


Recorriendo las calles del barrio de Chacarita se pueden encontrar muchas actividades para hacer en familia o con amigos, espectáculos en las plazas del barrio y las actividades que ofrece el Espacio Cultural Carlos Gardel.
Desde el año 2004 los vecinos tienen un espacio propio donde pueden entrar en contacto con el arte y la cultura ubicado en  Olleros 3640. Un antiguo y vacio galpón sirve como espacio físico para reunir los sueños y experiencias de mucha gente.
En un encuentro con el secretario de Cultura el Lic. Diego Alonso  me cuenta que la persona que armó el proyecto de los Espacios Culturales decía (cada vez que lo cruzaba) "...una vez tuve un sueño de pibe, crear un centro cultural en este galpón de Colegiales". Así se refería el primer coordinador Coco Baldini, quien falleció hace dos años, cuando hablaba de otro de los espacios que hoy forman el circuito cultural de los barrios.
El Espacio Cultural Carlos Gardel forma parte del proyecto de la Dirección General de Promoción Cultural (DGPCul) que ofrece a los vecinos y vecinas de Buenos Aires una oferta artístico-cultural amplia, accesible y descentralizada, a través de espectáculos, talleres, ciclos, eventos y acciones. Se inauguró en la gestión de Telerman, pero lo empezaron a construir cuando Baldini era Secretario de Cultura de Aníbal Ibarra.
Fomentar el acceso a los bienes y servicios culturales, llevar actividades, espectáculos, eventos, talleres, ciclos, muestras y seminarios a todos los rincones de la Ciudad son algunas de las cosas que se propusieron en un comienzo y que hoy se están cumpliendo.
Este espacio es un antiguo galpón refaccionado que tiene en el frente un enorme portón negro, con un cartel cuya frase: “Abra y pase”, te invita a entrar. Es un espacio amplio, y con poca luz, hasta que se encienden dos grandes lámparas que iluminan por completo aquel gran salon. En la decoración predominan los colores negro, rojo y blanco que transforman el espacio en un lugar mágico.
Todas las actividades son gratuitas y promueven la producción de bienes y servicios culturales, favorecen la expresión artística de los vecinos, y apoyan el desarrollo de los nuevos creadores de la Ciudad.  
Este mes de mayo la programación artística estará dedicada a los “Trabajadores” y sobre ese eje giraran los espectáculos de música, teatro, plástica e infantiles. Hay un auditorio llamado Mona Maris donde se ofrecen programaciones mensuales temáticas de cine.
El coordinador del Espacio Cultural Carlos Gardel hoy es Alejo Corvalán, quien además de estar a cargo de la organización del centro también presenta algunas de sus obras en el mismo espacio ya que él es director de teatro.
El centro tiene una biblioteca y un nuevo Microcine responsabilidad de la gestión actual a cargo de Alejo. Desde hace dos años, los vecinos cuentan con estos nuevos servicios. Fueron recibidos con mucha felicidad y cada año crece más la biblioteca gracias a las donaciones de todo el barrio.
La participación y el interés fueron aumentando con los años. Comenzó siendo un espacio solo de adultos, que contemplaban obras de arte o exposiciones. De a poco se fueron incorporando actividades para los jóvenes y también para los más pequeños.
Hoy en la grilla de la programación se pueden encontrar obras de teatro infantiles, ciclos de cine para adolescentes. Hay talleres para todas las edades y de diferentes disciplinas como actuación, escritura, danza y dibujo.
El Espacio Cultural Carlos Gardel - por sus características edilicias y técnicas - se perfila como centro expositor, sede de elencos de teatro comunitario y espacio apto para artes circenses. Pero también oficia de escenario de espectáculos y clínicas musicales, siendo sede de los principales festivales y ciclos organizados por el Gobierno de la Ciudad. Además desarrolla proyectos junto a otras instituciones de los barrios de Chacarita, Palermo y Colegiales.
En mi tercera visita tuve el placer de conocer a una señora que muy amablemente me invito con un mate y comenzó a relatarme como ella conoció el centro y hoy disfruta de las actividades, sobre todo del Taller de Tango y Milonga, que estaba esperando que comience. Su nombre es Rosa.
Muy a gusto con la charla fuimos interrumpidas por dos chicos, los nietos de Rosa, Juan y Olivia que se sumaron a la charla. Ellos también disfrutan del espacio y lo aprovechan para expresarse y despejarse de sus actividades de rutina. Allí encontraron amigos y un lugar para crecer.
Inaugurado en 2004 ofrece desde entonces un ambiente apto para que vecinos y vecinas de la Ciudad disfruten de una programación artística y cultural amplia y de excelencia. Abre sus puertas al público de martes a viernes de 10 a 20 hs. y los sábados y domingos de 18 a 22 hs.
El tiempo pasa rápidamente y ya es hora de irse, de volver a casa. Allí quedan ellos ultimando los detalles, porque cada encuentro de baile para todos es una función, haya o no publico. Las puertas de este lugar están siempre abiertas para recibir a todo aquel que quiera participar de este encuentro con la cultura.


martes, 10 de mayo de 2011

Cronica sobre la Historia del EC Carlos Gardel (1ra): Sueños reciclados


Recorriendo las calles del barrio de Chacarita se pueden encontrar muchas actividades para hacer en familia o con amigos.
Desde el año 2004 los vecinos tienen un espacio propio donde pueden entrar en contacto con el arte y la cultura ubicado en  Olleros 3640. Una casa antigua donada por una vecina sirve como espacio físico para reunir los sueños y experiencias de mucha gente.
En un encuentro con el secretario de Cultura el Lic. Diego Alonso  me cuenta que la persona que armó el Espacio Cultural decía (cada vez que lo cruzaba) "...una vez tuve un sueño de pibe, crear un centro cultural en este galpón de Colegiales". El primer coordinador se llamaba Coco Baldini (murió hace 2 años).
El Espacio Cultural Carlos Gardel forma parte del proyecto de la Dirección General de Promoción Cultural (DGPCul) que ofrece a los vecinos y vecinas de Buenos Aires una oferta artístico-cultural amplia, accesible y descentralizada, a través de espectáculos, talleres, ciclos, eventos y acciones. Se inauguró en la gestión de Telerman, pero lo empezaron a construir cuando Baldini era Secretario de Cultura de Aníbal Ibarra.
Fomentar el acceso a los bienes y servicios culturales, llevar actividades, espectáculos, eventos, talleres, ciclos, muestras y seminarios a todos los rincones de la Ciudad son algunas de las cosas que se propusieron en un comienzo y que hoy se están cumpliendo.
Todas las actividades promueven la producción de bienes y servicios culturales, favorecen la expresión artística de los vecinos, y apoyan el desarrollo de los nuevos creadores de la Ciudad.
El coordinador del Espacio Cultural Carlos Gardel hoy es Alejo Corvalán, quien además de estar a cargo de la organización del centro también presenta algunas de sus obras en el mismo espacio ya que él es director de teatro.
El centro tiene una biblioteca y un auditorio nuevos responsabilidad de la gestión actual a cargo de Alejo. Desde hace dos años, los vecinos cuentan con estos nuevos servicios. Fueron recibidos con mucha felicidad y cada año crece más la biblioteca gracias a las donaciones de todo el barrio.
La participación y el interés fueron aumentando con los años. Comenzó siendo un espacio solo de adultos, que contemplaban obras de arte o exposiciones de cuadros. De a poco se fueron incorporando actividades para los jóvenes y también para los más pequeños.
Hoy en la grilla de la programación se pueden encontrar obras de teatro infantiles, ciclos de cine para adolescentes. Hay talleres para todas las edades y de diferentes disciplinas como actuación, escritura, danza y dibujo.
El Espacio Cultural Carlos Gardel - por sus características edilicias y técnicas - se perfila como centro expositor, sede de elencos de teatro comunitario y espacio apto para artes circenses. Pero también oficia de escenario de espectáculos y clínicas musicales, siendo sede de los principales festivales y ciclos organizados por el Gobierno de la Ciudad. Además desarrolla proyectos junto a otras instituciones de los barrios de Chacarita, Palermo y Colegiales.
Sentada en el piso y tomando mate escucho atentamente como una vecina, la señora Rosa, me cuenta como descubrió el centro y como este es un lugar de distracción y reencuentro.
Llegan los nietos, Juan y Olivia, se suman al relato. Ellos también disfrutan del espacio y lo aprovechan para expresarse y despejarse de sus actividades de rutina. Allí encontraron amigos y un lugar para crecer.
Inaugurado en 2004 ofrece desde entonces un ambiente apto para que vecinos y vecinas de la Ciudad disfruten de una programación artística y cultural amplia y de excelencia. Abre sus puertas al público de martes a viernes de 10 a 20 hs. y los sábados y domingos de 18 a 22 hs.
El tiempo pasa rápidamente y ya es hora de irse, de volver a casa. Allí quedan ellos, ultimando los detalles para la función de esa noche. Preparando el lugar para recibir a todo aquel que quiera participar de este encuentro con la cultura.

domingo, 8 de mayo de 2011

Mi primer visita

Con muchas preguntas en mi cabeza emprendí el camino hacia el lugar elegido. El camino de ida me dio nostalgia al pasar por la estación Ángel gallardo, estación en la que bajaba para ir a la antigua sede. El sol cada vez más fuerte y la temperatura que subía demasiado para esta época del año fueron mis acompañantes.
Recorrí a pie unas cuadras hasta llegar al centro. Una construcción antigua, y unos banner amarillos y negros me indicaron que había llegado a destino, al "Espacio Cultural Carlos Gardel".
Me pare frente al enorme portón negro y observe la cartelera que estaba pegada allí. Muchas proyecciones de películas, algunas obras de teatro y talleres completaban la grilla del mes de mayo. Sobre una mesa estaban colocados los diarios de la secretaria de cultura con notas de las diferentes actividades de los espacios culturales que pertenecen al gobierno de la ciudad. Tome uno y lo guarde.
Frente al cartel de la puerta de abra y pase, eso hice. Al entrar me encontré con una gran sala, algo oscura y casi vacía. Hacia frio ahí. Mi primer pensamiento fue ¿qué hago yo acá?
 Mire a mi alrededor, solo vi en las paredes de grandes bloques grises unos cuadros colgados. La poca luz que había en esa sala entraba por un vitro con la imagen de Gardel.
Expuestos en una especie de repisa, había alrededor de diez vestidos antiguos con encaje, estilo dama antigua. Me gustaron mucho. Me llamo la atención el tamaño, eran para nenas de no más de seis años. Muy original.
Predominan los colores negro, rojo y gris. Alguien se acerca, me presento y le cuento que me gustaría conocer el lugar. Muy amablemente la mujer me enseña las dos salas de exposiciones, ambas pintadas de color blanco con cuadros colgados en las paredes. Ahí dos grandes lámparas iluminaban las obras.
Iba caminando y la señora que me acompañaba desaparece detrás de una enorme cortina negra. La abre y me invita a pasar. Oculto allí estaba el escenario. Me senté en él un momento a pensar, a contemplar desde ese lugar el resto de las cosas que sucedían a  mi alrededor.
Ya sola sigo mi recorrido. Subo las escaleras que me llevan a una pequeña sala, allí funciona una biblioteca abierta a toda la comunidad. Sigo mi camino por un fino pasillo. Me detengo y miro hacia abajo. En unos sillones negros, cuadrados y de aspecto muy cómodos se enfrontaba mi guía junto a dos chicos más. Ella remendaba lo que supuse que era un telón.
En este piso además está la sala de proyección, pequeña pero acogedora. En ella se realizan las citas con los films, el lugar amado para los cinéfilos.
Vuelvo sobre mis pasos. Agradezco a la señora por su ayuda y antes de partir dejo mi mail para que me envíen la programación de espectáculos del mes.
Otra vez siento el sol en la cara. Cambio mi ruta de regreso. Camino por la calle Olleros y solo una cuadra después paso frente a la Productora Ideas del Sur. Increíble como dos mundos tan diferentes conviven en un mismo barrio.
Todo eso queda atrás, sigo caminando buscando el camino de vuelta. El sol nuevamente me acompaña. Yo sigo pensando que pertenezco a otro sitio.

domingo, 1 de mayo de 2011

Proceso de producción: Caminos de tinta


Desde que termino la clase, ya con mi palabra, comencé a imaginar lo que podía escribir. 
En mi libreta mientras viajaba a casa en el tren después de un largo día comencé a escribir las cosas que se me ocurrían. Palabras sueltas, características para mi personaje, sentimientos. Todo lo que se me ocurría.
Me senté frente a la computadora. A un costado tenía mis notas y también la hoja con la que habíamos trabajado en clase, llena de verbos, adjetivos y adverbios.
Comencé a escribir. Elegí un nombre para mi personaje, fue el de un personaje de una novela que me encanto.
Mi argumento fue variando a medida que escribía. Me copaba y tapeaba mucho, después releía y la mitad se iba. Trataba de no repetir palabras. De usar bien los signos de puntuación. De no ser reiterativa y de volcar en la pantalla todo lo que pasaba por mi mente de una manera coherente.
Lo releía una y mil veces. Como con todo en la vida soy insegura me costó mucho decidir guardar e imprimirlo.
Ahí quedo mi primera versión, hasta que tuve que leerla frente a la clase. Recibí algunos concejos.
En mi reescritura, trate de aplicar los concejos recibidos y fui modificando el primer texto narrativo. Esos consejos tenían que ver con detallar mas las acciones de mi personaje en el presente, describir y mostrar que hacia ella en su camarín mientras esperaba para salir a  escena. Agregue cosas sobre esa otra primera vez de mi personaje, la de protagonizar una obra. Fui describiendo sentimientos y escribiendo detalles tal como que ella se iba maquillando, peinando, que caminaba y apreciaba el aroma de las rosas que le habían regalado.
Luego de obtener las correcciones hechas por la profesora me volqué nuevamente al texto.
En mi tercera versión modifique verbos y algo de la puntuación. Algunos acentos que había olvidado también.
Agregue descripciones sobre el vestuario.  Algo en el contenido modifique, básicamente escribí mas sobre lo que sentía sobre el guion, su letra en la obra; también introduje el recuerdo de un ser amado y de un objeto que ella utiliza como cávala. Finalmente me anime y publique en el blog esta tercera versión. No creo que sea la última. Todavía hay que pulir algunas cosas. Creo que todavía no le encontré la vuelta a la historia que cuenta, me hago lio con los verbos en algunos momentos y ocasiono un enredo en el texto. Podría describir mas, el espacio donde ella esta.
                                                 

Fuera de libreto - Homenaje a María Elena Walsh: Su vida, sus libros y su música.

Una nueva edición de la Feria Internacional del Libro, el encuentro con la literatura de todos los años renueva la relación entre el autor y el lector.
En su  edición de 2011, la Feria del libro de Buenos Aires tiene por consigna “Una ciudad abierta al mundo de los libros”. Se realiza en La Rural predio Ferial de Buenos Aires y estará abierta para todo el público hasta el 9 de mayo.
La agenda para el lector es amplia y rica en contenidos. Todos los días hay programadas actividades para todas las edades, y para todos los gustos.  Abierto desde las 14 hs se puede disfrutar de las exposiciones y lecturas de grandes maestros de la literatura y del mundo del arte.
El sábado 30 de abril a las 17 hs en la sala Jorge Luis Borges se realizo un homenaje a María Elena. Participaron personas que realmente la conocieron y tenían con ella una relación de amistad.
Ya en la fila esperando para entrar, veo acercarse vestida de un inmaculado blanco en un día gris de lluvia a la actriz Leonor Benedetto, acompañada por su asistente y otra gran actriz, Elena Tasisto. Ambas formarían parte del homenaje.
Faltaba poco para ingresar a la sala. Llega y saluda muy simpática a las personas que estaban junto a la puerta, Graciela Borges. Más tarde y acompañado de sus músicos se hace presente Jairo, el encargado de cantar las canciones de esta gran escritora.
Muy orgullosa puedo decir que la sala con una capacidad de 800 personas estaba colmada, no cabía  ni un alfiler. Las caras de las actrices al salir a escena demostraron sentir esa misma satisfacción.
Estaba presente la fotógrafa Sara Facio, con quien vivió desde inicios de la década de 1980 hasta su muerte.
En el escenario, muy sobriamente estaba armado un living con sillones negros. Las luces parecían formar un atardecer. Sentada en la fila número cinco podía apreciar cada detalle.
Con las voces que caracterizan a esas tres maestras de la escena, una a una fueron leyendo algo escrito por María Elena. Borges leyó un poema que hablaba sobre el tiempo. Elena recito la canción “Al divino Botón” y finalmente la Benedetto leyó un fragmento de “Fantasmas en el Parque” uno de los últimos libros que la escritora público.
También estaban como invitados dos escritores, Liliana Bodoc y Leopoldo Brizuela. Ellos contaron cual era su relación con la homenajeada. Fue muy emotivo. Una frase que me gusto mucho y voy a citar es “Los hombre y las mujeres, las niñas y niños que van a venir, no la van a recordar cuando estén frente a su obra. Ellos la van a conocer y eso es como si volviéramos al 1 de febrero de 1930 el día que ella nació”. Fue escrita por Bodoc luego de la partida de Walsh.
Adornaron el cierre de este hermoso homenaje las canciones de Walsh, en la vos de Jairo y un joven acordeonista. Una de las melodías fue fuego y volcán.
Se apagan todas las luces e inunda la sala la música de Manuelita. La sala de pie aplaudía al  compás de la melodía mientras cantaba.
Esto es algo fuera del taller. Siento que debía compartirlo porque estoy segura que todos nosotros, en algún momento de nuestra vida, estuvimos acompañados por ella y su obra. Quien no fue invitado a tomar el te en la tetera de porcelana o no sintio temor frente alo que podia ocurrirle a la reina batata. Yo si.