lunes, 20 de agosto de 2012

Sola

Viajo bien adentro 
A la ciudad del desencuentro, 
Capital del nuevo centro 
Del vacío existencial. 
Como me desilusionas 
Cuando amagás y tiroteás 
Sin terminar las cosas. 

Tan Biónica


Ni siquiera había empezado y ya terminó. Tengo que aprender a elegir, a valorarme y por sobre todas las cosas a dejar de idealizar a las personas.


Increíble que me resulte tan difícil comparar las Expectativas de un hecho con lo que sucede en la Realidad.


Sigo soñando con luces de colores y con el príncipe que no llega. Mi mundo se desmorona y vos seguís tu camino como si nada hubiera pasado. 

jueves, 8 de marzo de 2012

La vida es color

Creo que todos tenemos un color que nos identifica, que nos da energía y muestra quienes somos. En mi vida ese color es el azul. Está en el cielo y en el mar; esos dos lugares son mágicos para mí.


El significado del color azul:

El azul es un color fresco, tranquilizante y se le asocia con la mente, a la parte más intelectual de la mente, igual que el amarillo.

El azul representa la noche. El azul marino, nos hace sentir relajados y tranquilos, como el inmenso y oscuro mar durante la noche.

El azul claro y el azul cielo, nos hacen sentir tranquilos y protegidos de todo el alboroto y las actividades del día; también es aconsejable contra el insomnio.



El oscuro azul de medianoche, ejerce como un fuerte sedante sobre la mente, permitiéndonos conectar con nuestra parte femenina e intuitiva. Demasiado azul oscuro, puede producirnos depresión.

El azul ayuda a controlar la mente, a tener claridad de ideas y a ser creativos.

El color azul está asociado a los signos piscis, libra, acuario y sagitario.

Palabras claves del color azul: estabilidad, profundidad, lealtad, confienza, sabiduría, inteligencia, fe, verdad, eternidad. Azul marino: conocimiento, lo mental, integridad, poder, seriedad. Azul Claro: generosidad, salud, curación, frescor, entendimiento, tranquilidad.


martes, 15 de noviembre de 2011

Ensayo

Aguas Profundas




“La vida es como un viaje por la mar:
hay días de calma y días de borrasca; lo importante es ser
un buen capitán de nuestro barco”.
                                                                                                                       Jacinto Benavente



Hace unos días pude volver a ver el mar. Llegué al fin después de más de un año de no sentir sus caricias. No pude resistirme y dejé que me llevara. Hacía frío afuera, pero su agua era tibia.
Hay algo que cuando estoy en su presencia no puedo evitar y es sentirme tan pequeña frente a su inmensidad. Sin embargo me siento parte de él. Frente a esa maravilla de la naturaleza que me invita a viajar y a pensar, volvió a mi cabeza una idea.

Lo dejé y me senté allí sola  a contemplarlo. La soledad recuerda, corrige los defectos, piensa en futuros mejores, en ella florecen nuestros pensamientos y podemos concentrarnos más profundamente.

Esa idea recurrente tiene que ver con el futuro. Me pregunto cómo será y de qué manera me sucederán las cosas.

Muchas personas, y también yo, tenemos la necesidad de trazar un mapa. Así armamos nuestro recorrido sobre la tierra; planeamos un itinerario de acontecimientos que queremos que nos sucedan. Nos ponemos objetivos, queremos sacar ventaja del tiempo. No nos damos cuenta que es él quien manda. El tiempo no para, se escurre entre nuestros dedos sin que siquiera nos demos cuenta.

Dentro de ese trazo imaginario que nos imponemos para crear un futuro, hay un elemento muy importante que es nuestro pasado. No podemos negarlo. Las personas somos pasado, presente y futuro. Esos elementos constituyen la vida y nos marcan.

Cada uno de nosotros, algunos más que otros, tendemos a querer guardar el pasado, ya sean recuerdos de viaje, vivencias o palabras, como si fueran tesoros. Pretendiendo de esta manera conservar ese algo preciado para nuestro futuro, necesitamos algo del pasado para no sentirnos tan temerosos por lo que vendrá.

Yo de chica guardaba agua de mar en pequeños frascos de vidrio, quería tener siempre a mi lado esa inmensidad. Pensaba que de esa manera me llevaba una parte de ese gran monstruo tan hermoso conmigo. Resulta que ya de regreso en mi casa, el frasquito en mi repisa no tenía sentido. Sólo yo sabía que significaba.

Es tan hermoso tratar de conservar momentos de felicidad, algo tan sencillo como caminar descalza por la orilla del mar mientras las olas te acarician los pies.

Es algo fascinante. Estar parada con los pies en el agua y mirando su inmensidad, crea en mí la sensación de conectarme con mi interior de una manera más profunda, de sentirme parte de ese monstruo.

Un lugar donde disfruto,  solamente estando sentada frente al mar. Mucho mejor si el agua acaricia mis pies. Siento que ese momento es único y que me conecto con mi espíritu y mi imaginación. Es como si saliera de mi cuerpo y me mirara desde arriba.

Lo que me genera su inmensidad es difícil de explicar con palabras. El entrar en él lentamente y pelear con las olas, ganarles y llegar más allá de ellas me hace sentir fuerte. Flotar sin moverme, mientras que el agua me rodea y el sol brilla arriba en el cielo. Es una situación dónde no existe nada más que mis pensamientos y yo. El mar me enseña a defenderme.

Todos esos sentimientos viven en mí desde chica y por eso trataba de conservar esa paz que me generaba el agua del mar en frasquitos para tenerla siempre conmigo.
Vivimos en una sociedad cuya cultura fomenta el guardar objetos. Lo hacemos incluso sin darnos cuenta. Otras veces es intencionado y se torna obsesivo. Hay que poder ponerse límites.

El escritor italiano Italo Calvino, en su obra Colección de Arena, escribió que toda colección es a su vez un diario. Puede ser de viaje pero también de sentimientos, de estados de ánimo y de humores. En este trabajo que consistió en un conjunto de ensayos y meditaciones sobre literatura y sociedad, él dijo: “La fascinación de una colección reside en lo que revela y en lo que oculta del impulso secreto que la ha motivado”.

¿Qué queremos guardar cuando coleccionamos cosas? ¿Y cuando planificamos el futuro?  ¿Por qué vemos la necesidad de marcarnos un camino? ¿Por qué tenemos miedo de dejarnos llevar por la marea? Tratamos siempre de  controlar al tiempo. Nos congela la incertidumbre. Nos atemoriza la oscuridad. El miedo aparece cuando hay peligro, para protegernos. Nos ayuda a preparar defensas. Tenerlo no nos transforma en cobardes, sólo lo seríamos si por su presencia renunciáramos a algo que queremos conseguir porque no nos animamos a luchar. Hay que ser valientes.

Mi imaginación vuela, mi cabeza es invadida por un bombardeo de ideas y deseos. Quiero prometerme a mí misma que los voy a cumplir, pero de hecho no sé si voy a poder concretarlos. En mi propio mapa no sólo están mis aspiraciones, sino que veo reflejadas también la mirada cariñosa pero exigente de mi familia. La responsabilidad es doble.

Todos tenemos objetivos  e intentamos poner en nuestro camino metas para superarnos y crecer. Puede que las alcancemos, pero seguramente nuestro camino se verá atravesado por muchas cosas que jamás pensamos que nos sucederían y que nos modificarán.  La escritora Celia Güichal, en su ensayo Una Metáfora Viva, haciendo referencia al viaje dice: “Se prevé un itinerario, pero en  un verdadero viaje siempre ocurre otra cosa, aunque se cumpla el recorrido previsto. Viajar es adentrarse en territorio desconocido, cruzar una frontera, salir con un mapa y saber que ese mapa no es el territorio (...) volver a mirar, volver a escuchar, tomar distancia, partir, llegar a algún lugar, regresar: regresar para contarlo.”

Es importante aprender a estar en un lugar; a estar sin hacer nada. Sentarse y dejar que el tiempo pase. Olvidándonos de él tendremos tiempo para todo. La esperanza es su amiga y junto con él fabrica ilusiones que casi siempre se cumplen.

En los detalles de ese viaje que es la vida está el secreto. Quien se aventura a salir de lo conocido, atravesar fronteras y descubrir el camino de vuelta es aquel que va a triunfar, a hacer la diferencia.


Proceso de escritura del Ensayo

Cuando comenzamos en lo teóricos a hablar sobre lo que es e implica un ensayo me gustó. Tenía una idea reducida de lo que era, sólo lo relacionaba con el ensayo académico y dejaba de lado muchos de los géneros del ensayo como el literario o el periodístico.

No me fue fácil elegir un tema sobre el cual escribir. Leí el cuadernillo de teóricos sobre Argumentación y después el de Ensayo. Al ser un género tan libre me costaba decidirme porque camino ir.

Pude organizar mi horario laboral y el fin de semana largo del 10 de octubre me fui con mi familia a la playa. Me llevé algunos textos para leer. El tiempo no fue el mejor, pero igualmente pude desconectarme de mi rutina y conectarme con mis pensamientos.

Algo que realmente me gusta muchísimo y disfruto de hacerlo es caminar por la orilla del mar. Siento en ese momento una paz y una libertad difíciles de describir y es en esos momentos dónde mi cabeza funciona a mil por hora. Pensamientos de todo tipo y tamaño se cruzan y me exigen que los organice.

Me senté en la arena y me puse a leer algunos ensayos. Ahí se me ocurrió la primera idea. Esta tenía que ver con que todas las personas tenemos una conexión especial con algún elemento que nos conecta con la naturaleza, nos hace sentir parte de ella. En mi caso es el agua, el mar en este caso.

Me puse a pensar sobre eso.
Ya de vuelta en la vorágine de la ciudad y retomando las clases de taller, nos plantearon la consigna de leer un texto del Cuadernillo “Viaje y Escritura”. Elegí sin conocer demasiado el texto de Italo Calvino titulado “El viandante del mapa”.

De allí saqué algunos elementos que me podían servir para mi escritura y que además tuvieran relación de alguna manera con el viaje. Uno de ellos fue la idea de que la primera necesidad de fijar sobre el papel los lugares va unida al viaje: es el recordatorio de la sucesión de etapas, el trazado del recorrido.

Otro elemento interesante es que todas las personas necesitamos trazar un mapa, organizando nuestra vida. Planificamos el futuro como si dibujáramos un mapa. Esa fue otra cosa que me movilizó para comenzar a pensar y escribir las primeras ideas de mi ensayo.

Comencé mi búsqueda sobre el autor, datos biográficos y de sus obras. Descubrí que el ensayo que yo leí pertenece a un libro llamado  Colección  de Arena. Los escritos reunidos bajo este título ofrecen otra dimensión narrativa de Calvino, que se asoma entre las líneas de estos artículos como un observador que intenta describir y examinar lo que ve, que elige con cuidado objetos capaces de estimular una reflexión y que, con tal fin, se da una vuelta por museos y lugares de exposición parisinos, visita excavaciones arqueológicas en Toscana, jardines zen en Ziioto, monumentos en Palenque y Persépolis.

La mirada de Calvino es una que va más allá del objeto o el hecho observado, de modo que no nos hallamos ante la mera crónica periodística, antes bien,  Calvino transforma el objeto y lo lleva a su propio terreno, convirtiéndolo en literatura, a menudo tanto o más sugerente que sus propios relatos.

El texto del artículo que da título al libro sobre una colección expuesta de frasquitos con diversas muestras de arena recogidas en diversas partes del mundo: «El verdadero diario secreto que hay que descifrar está aquí, entre estas muestras de playas y de desiertos bajo vidrio. [...] De regreso de un viaje añade nuevos frascos a los otros en fila, y de pronto advierte que sin el índigo del mar el brillo de aquella playa de conchilla desmenuzada se ha perdido; que del calor húmedo del uadi no ha quedado nada en la arena recogida; que, lejos de México, la arena mezclada con lava del volcán Paricutín es un polvo negro que parece salido de la boca de la chimenea. Trata de devolver a la memoria las sensaciones de aquella playa, aquel olor de bosque, aquel ardimiento, pero es como sacudir ese poco de arena en el fondo del frasco rotulado. [...] Y sin embargo, el que ha tenido la constancia de llevar adelante durante años esa colección sabía lo que hacía, sabía a dónde quería llegar: tal vez justamente a alejar de su persona el estrépito de las sensaciones deformantes y agresivas, el viento confuso de lo vivido, y a guardar finalmente la sustancia arenosa de todas las cosas, tocar la estructura silícea de la existencia.»

De aquí nació mi tercer elemento posible para escribir. Yo guardaba en frasquitos agua de mar, que después en mi casa en una repisa perdía todo sentido. Ya la inmensidad del mar no me acompañaba.

También utilicé de la Carpeta la zona temática de la Memoria. Explore los trabajos que había hecho y descubrí que el que más me gustaba era la consigna de evocación de la lectura. En ella hablo de los lugares en los que me gusta leer, uno de esos lugares es la playa. Tenía ya los motivos y tenía que armar el tema.

Comencé a escribir e intenté armar un ensayo que convine esos temas que me interesaron en la búsqueda que realicé.
Realicé además un “viaje” por los docs de mis compañeros para leer algunos de los textos que me llamaron la atención en clase cuando tuvimos como consigna tomar nota de sus trabajos.

Mi intención fue la de Convencer, no busco modificar posturas, sino que intento reforzar la idea que expongo frente un auditorio universal y que comparte bases ideológicas conmigo. Mi exposición se basa en afirmar que en general las personas tendemos a querer planificar nuestra vida pero no controlamos ni el tiempo ni el destino que tenemos prefijado.

Recorriendo mi biblioteca encontré en un libro una un frase que me gustó mucho de un hombre que fue  dramaturgo, director, guionista y productor del cine español llamado Jacinto Benavente. Me pareció que tenía que ver con mi ensayo y por eso decidí ponerla en el comienzo.

Realicé la primera entrega del ensayo. En la clase leímos los ensayos de otros compañeros y tuvimos que comentarle que se había logrado y que podría modificarse. Perla fue quien me leyó y comentó que le pareció buena la primer parte y la frase que utilicé para comenzar. Me sugirió que en algunos párrafos se reiteraban ideas y que desviaban la atención del tema sin aportar demasiado.

También recibí los comentarios de Claudia en el documento docs, tenían que ver sobre todo con la limpieza de la superficie del texto. Me señaló algunas cosas para que las formulara nuevamente.

Con estas dos intervenciones en mi texto volví a trabajar en el texto. Revisé los párrafos señalados por Perla y los modifiqué para que no sean reiterativos. Además busqué la manera de introducir al autor cuando los citaba sin que quede como algo fuera de lugar y sin conexión.

También utilicé el blog que Claudia me recomendó, el cual habla íntegramente del mar y de su encanto. Leí los poemas de Pablo Neruda y de Mario Benedetti (dos autores que me gustan mucho) que no conocía y pude de ellos sacar algunas ideas para introducir en mi ensayo.

Además al leer del blog Emociones de otro tiempo la entrada titulada “El testigo silencioso” pude recordar momentos de mi pasado como las vacaciones en familia que pase en ese lugar tan lindo y pacífico como es Monte Hermoso. Allí el mar es una enorme pileta.

Me gustó escribir el ensayo. Me costó decidir  el tema, pero cuando lo hice y empecé no me resultó difícil armarlo.


Bibliografía


·         Italo Calvino. Colección de arena “El viandante del mapa”. Cuadernillo Viaje y  Escritura. Cátedra Reale. 2011 Fecha de consulta 1 de octubre.

·         Celia Güichal. “Una Metáfora Viva”. Cuadernillo Viaje y Escritura. 2011. Cátedra Reale. Fecha de Consulta 5 de octubre.


·         Lecturalia. “Colección de Arena de Italo Calvino”. En Lecturalia. Fecha de consulta: 12 de octubre de 2011. Disponible en: http://www.lecturalia.com/libro/12440/coleccion-de-arena

·         Salvador, Luis. “Colección de Arena de Italo Calvino”. En Lecturas errantes. 24 de noviembre 2010. Fecha de consulta: 12 de octubre 2011. Disponible en: http://lecturaserrantes.blogspot.com/2010/11/coleccion-de-arena-de-italo-calvino.html

·         Biografías y Vidas. “Italo Calvino”. En Biografías y Vidas. Fecha de Consulta: 12 de octubre de 2011. Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/calvino_italo.htm

lunes, 3 de octubre de 2011

Argumentación. Confidente.


Carta Nº 1

Amor mío:

Le escribo estas líneas para decirle lo mucho que la extraño y deseo que estemos juntos otra vez.
Llegó la hora. Estoy completamente seguro que es el momento oportuno de terminar lo que empezamos hace cinco años. Es su oportunidad de cerrar las heridas de su pasado.
Sé que no debe ser sencillo para usted y más aún con la relación que entabló con su hermana, pero es la única manera de vengarse que tiene.
Recuerde las veces que la encontré sentada en la orilla del río mientras las frías gotas saladas recorrían su mejilla.  Yo soy quién estuve ahí para consolarla y soy el que voy a estar para festejar el triunfo de nuestro plan.
No es justo que se sienta culpable. Es su derecho ocupar el lugar que esa horrible y cruel mujer le quitó al nacer. No hay mejor remedio que una cucharada de su propia medicina. Golpearla en el lugar dónde más va a dolerle.
Tiene usted un don tan especial, logra seducir a las personas con sus suaves palabras y su mirada transparente y mágica atrapa a todo el que la mire. Fue capaz de infiltrarse en el círculo más íntimo de la Reina y de conocer cada movimiento de la familia real sin que nadie sospeche nada.
Es usted tan especial e importante para mí que no logro imaginar mi vida sin su presencia. Pienso en el poder que tendré al ocupar el palacio y en el ejército que podré formar. Será invencible y jamás podrán lastimarla.
Piense que ya no tendrá que ocupar el lugar de la mujer callada; sin la libertad de moverse, hacer y decir lo que usted quiera en el momento que lo desee. Ya no será la sombra de esa chiquilla consentida y arrogante. Es la imágen y semejanza de la madre.
Usted es cómo su padre, valiente y testaruda, pero al mismo tiempo sensible y humilde. Él, si lo hubieran dejado vivir, estaría feliz y orgulloso de usted. Pero también fue víctima de ésa mujer que no tuvo piedad. Por eso le digo una vez más que en estas cosas debe pensar cuando la acechen las dudas.
Ella no vaciló cuando ordenó su muerte cuando sólo era una niña y tampoco lo hizo cinco años después con su padre al enterarse de la verdad. Para ella usted es su mayor error y sólo detuvo su caza porque cree que, usted amor mío está muerta, y solamente por eso.
Es el momento de recuperar ese lugar. El plan debe llevarse a cabo en día del cumpleaños de la Princesa frente a los ojos de todo el pueblo. Además de perder a su hija, la Reina sufrirá la caída de su reinado frente a todo el mundo.
No tengas miedo mi princesa, voy a estar a su lado y mi gente nos respaldará. Vamos a triunfar y juntos reinaremos.
Me despido esperando su respuesta. Estoy seguro de que me dará su consentimiento.


Siempre suyo.

L. D.

Carta Nº 2

L. D.:

Respondo a las líneas que me escribiste hace unos días sólo para dejarte claro  y repetirte, una vez más, que no quiero que me escribas al castillo. Yo me comunico con vos cuando te necesite.
Releo tus palabras una y otra vez y no logro ver que es lo que te pasa. Realmente pensás que no me doy cuenta que lo único que te importa es el poder. Vos sólo querés ser el Rey.
Ya no estoy tan segura de llevar a cabo el plan. Todo este tiempo que viví en el castillo junto a ellas pude descubrir que ésa mujer tampoco ama a la Princesa. Solamente frente a los demás la trata con amor, a solas la desprecia y la humilla.
Mi hermana es tan víctima como yo en esta historia y no merece el final que planee en su momento para ella. Yo no conocía toda la historia y vos mucho menos.
Además estando dentro del castillo una tiene sus ventajas y gente de confianza que le sirve de ojos cuando una no puede ver lo que sucede.
Tu amor incondicional deja mucho que desear. Sé que no soy la única en tu vida. No me importa demasiado ya. Aquí encontré además de una hermana, un amor que vale la pena. Es un joven caballero que me ama a mí por lo que soy y no por lo que puedo llegar a tener.
Te pido que no me escribas más. Yo ya no formo parte de tu vida. Olvidate de mí y de todo lo que soñaste tener a costillas mías.
Mi hermana ya conoce mi verdad. Juntas veremos la manera de ocupar el lugar que nos corresponde y de ubicar a esa mujer que nos amargo nuestra niñez. Sólo la Reina va a terminar arruinada pero no por nosotras, ella sola se va a arruinar porque va a ser incapaz de admitir que lo que ella consideró un error es hoy su mano derecha y ella no se dió cuenta.
Estoy plena y estoy segura de qué mi padre estaría muy feliz de la hija que tuvo. Una mujer valiente, sincera y capaz de reflexionar sobre sus actos. Y sobre todo estaría orgulloso del padre de mi hijo. Que por supuesto  no sos vos.
Ya no te necesito ni a vos ni a tu patética inteligencia. Tratá de no acercarte  ni a mí,  ni a los míos porque no respondo de mi. Me conocés y sabés que no estoy jugando. Mis afectos los defiendo si es necesario con mi vida. Vos perdiste tu oportunidad.


Cordialmente.
Lady M.

domingo, 28 de agosto de 2011

Proceso de Escritura Final del Proyecto Narrativo

I
Proyectar implica definir estrategias, tomar decisiones y diseñar un plan, trazar una hoja de ruta que oriente el trabajo a lo largo de todo el proceso de producción del texto. La consigna fue escribir un relato que tome cómo punto de partida la temática del viaje.
No fue una consigna fácil. Estaba convencida de qué quería escribir ficción. Me gusta mucho leer novelas y quería aventurarme a tratar de escribir una buena historia. Pero en  toda tarea de escritura intervienen dos factores, uno externo al sujeto: el contexto de trabajo; otro interno: la memoria de largo plazo. Se vinculan por una serie de procesos que interactúan entre sí, pero no de manera lineal. Ahí se complica.
Tenía ideas que al principio parecían geniales y que después se diluían en el papel. Escribía, para luego releer y terminar borrando la mayor parte.
Leí del derecho y del revés el cuadernillo de consignas. Había cosas que me incentivaban, pero no lo suficiente. No soy fácil. También  compré un libro de cuentos de Chéjov que no logré terminar de leer. Tomé prestado de la biblioteca de mi tía un libro de Hemingway que sí leí.
Todavía obsesionada con escribir ficción, dejé que se colara en mis pensamientos la idea de escribir una especie de diario de viaje o una crónica. El tema surgió de un gusto personal. Siempre, desde chica, la Plaza de Mayo fue un lugar que me llamó mucho la atención.
Este año comencé a trabajar muy cerca de allí. Cuando comencé la facultad, había tres días que salía a la una y recién a las cuatro entraba a trabajar. Se volvió una rutina ir caminando desde la sede de Constitución por la 9 de julio hasta Av. De Mayo y finalmente hasta la plaza.
Cómo el clima me acompañaba me sentaba al sol a leer material de la facultad y a observar lo que pasaba en ese lugar que tanto captaba mi atención.
Sin propósito alguno en cada visita tomé notas de lo qué veía, sentía y pensaba. Hoy esas notas me sirvieron  mucho para hacer este trabajo.
Tenía miedo de escribir una crónica ya que el trabajo donde lo había tenido que hacer anteriormente, relacionado con los Espacios Culturales, no me había entusiasmado mucho. Llegué a la conclusión que el problema fue la elección del lugar en aquella oportunidad.
Al proponerme escribir sobre Plaza de Mayo miles de cosas vinieron a mi mente cómo un torbellino. Por supuesto que no todas eran cosas coherentes y que tuve qué decidir qué cosas quería mencionar y qué no.
Finalmente descubrí mi contexto de trabajo. Tenía que trabajar para definir mis objetivos frente al tema que iba abordar, cómo y qué iba a decir. Además debía elegir cuál sería el destinatario del texto.
Seguí las sugerencias de Claudia y Emilia y me puse  a leer las Crónicas de El Interior de Martín Caparrós. Me gusta mucho como escribe. Es irónico, directo. Habla con autoridad de quién conoce y sabe de lo que habla. Me incentivó a investigar, buscar información sobre la plaza y sobre los hechos que la tuvieron como escenario.
También me dio curiosidad y realicé una pequeña revisión de otras obras de Caparrós y sobre su vida.  Martín Caparrós nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1957. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y comenzó su carrera periodística en el diario Noticias en 1973 en la sección policial que estaba a cargo de Rodolfo Walsh[1]. A partir de ese año colaboró con la revista Goles hasta 1976, año en que se fue exiliado a Europa, primero a Francia y después a España, a raíz del golpe de Estado que dio comienzo a la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.
Caparrós estudió Licenciatura en Historia en París y más tarde se instaló en Madrid, donde vivió hasta 1983. Allí comenzó a escribir su primera novela, se dedicó a hacer traducciones, colaboró con el diario El País y con algunos medios franceses.
Después de regresar a Buenos Aires, trabajó en la sección cultural del diario Tiempo Argentino y en 1984 comenzó a colaborar en la Radio Belgrano, donde fue conductor, junto con Jorge Dorio, del exitoso Sueños de una noche de Belgrano. De vuelta en España, fue corresponsal de esa radio durante 1985 y 1986.
En 1987 retorna definitivamente a Argentina como editor de la revista El Porteño. Ese mismo año participa de la creación de Página/12 junto a Jorge Lanata, su primer director periodístico, y al siguiente trabaja en el programa televisivo El monitor argentino y toma parte en la fundación de la revista Babel.
A partir de 1991, Caparrós comienza a publicar sus relatos de viajes por el mundo en la revista mensual Página/30, de la que sería jefe de Redacción, bajo el título Crónicas de fin de siglo, que fueron distinguidas con el prestigioso Premio de Periodismo Rey de España.
Repasar la vida de un escritor puede ser muy interesante. Descubrí así otras obras como por ejemplo Dios Mío. Un viaje por la India en busca de Sai Baba. En éste trabajo describe su viaje a India y su empeño por conseguir una entrevista con Sri Satya Sai Baba. Su detallada y minuciosa descripción de las escenas te hace sentir parte del relato, estar ahí en ese momento.
Me gusta la manera que tiene de escribir pero al leer más material de él descubrí qué tenemos ideas muy diferentes. Eso me sucedió leyendo fragmentos de su libro Argentinismos de carácter más ensayístico. Allí una de las cosas que hace es relatar cómo con un amigo comienzan a discutir sobre el conflicto del campo del 2008; el amigo del lado del gobierno y él no, cuenta qué no volvieron a verse más desde ese día.
El formato de éste libro es simple: explora las palabras que, estos últimos años, ocuparon buena parte de la escena, para pensar qué dicen esas palabras que se  fueron haciendo cotidianas con un sentido que no es el que solía. Son palabras que se han vuelto argentinismos: progresismo, modelo, la gente, política, campo, democracia, derecho sumanos, peronismo, relato, militancia, kirchnerismo, futuro, Él, trucho, setentismo. Quiso tratar de saber qué decimos cuando decimos lo que decimos. Indagar en esos sentidos nuevos (intentar armar con ellos un panorama de la Argentina actual) es la trama que sostiene en las páginas. Donde  dice que el peronismo actual —el llamado kirchnerismo— ocupa mucho espacio por las razones obvias: es lo más decisivo que pasó en la Argentina en los últimos años.
Buscando información encontré fotos de Caparrós. No lo conocía. Su aspecto me hizo pensar qué él construye un personaje. Tiene unos bigotes muy extraños y llamativos. No pasa desapercibido. Estoy segura qué esa es su intención.
Esto me resultó muy gratificante ya que no pensé que lo podría hacer. Me refiero al hecho de investigar, rastrear sucesos. Había escuchado las experiencias de los alumnos con sus proyectos narrativos, dónde dijeron cómo habían investigado antes de escribir y de qué manera se habían entusiasmado. Antes no se me ocurría que yo también podía hacerlo.
Ese proceso está en movimiento. Todavía estoy recorriendo mares para ver si logro llegar a buen puerto.
II
Con las notas que tenía comencé a armar mi acción narrativa. Además investigué algunas cosas que desconocía como por ejemplo cómo surgió la Plaza, de qué manera y cómo fue cambiando con los años.
Leí con más profundidad a Caparrós y trate de extraer de sus textos su forma de decir las cosas. Usar menos palabras y describir más las situaciones. Utilice para ello los diálogos, que generan cierta cercanía y verosimilitud.
Fui eligiendo qué quería mostrar y contar tratando de que haya causalidad. No es algo convencional ni histórico, quise hacer algo más cultural y personal. Mostré los aspectos qué a mí me gustan del lugar y qué disfruto. Igualmente hay cocas que veo que no lo son y no puedo evitar reconocerlas y mencionarlas en mi crónica – diario de viaje.
Mi destinatario es el argentino que conoce aunque sea por el nombre éste particular lugar. Trato de mostrar las cosas que en ella suceden en las escenas más cotidianas.
Al escribir por momentos utilicé el estilo directo, pero otras veces el indirecto y además recurrí al monólogo interior.
Presenté una primera versión en el blog y recibí comentarios de Emilia que me ayudaron a profundizar algunos aspectos tales como su mención de qué mi  primera versión relevaba la existencia de tensiones y que sería  interesante que me hiciera cargo de ellas, las explicitara. En eso, Caparrós te puede ayudar, me escribió. Además me recomendó que relea alguno de los capítulos del libro, prestándole atención a la manera en que él aborda los cruces que se generan en cada espacio en que se detiene. Un elemento que podría tener en cuenta es que él muchas veces no dice las cosas de manera explícita y con sus palabras. Muchas veces, una imagen, un diálogo o la narración de alguna situación que presenció.
Emilia menciona que hay tres párrafos que  condensan muchísimas de las principales tensiones que se generan en torno a la plaza y qué podría buscar otras maneras de contar eso y también de ponerlo un poco en cuestión.
III
Eso fue entonces lo que comencé a hacer. Me enfoqué en esos lugares de tención y comencé a desarmar las ideas. Agregué diálogos a mi relato para generar más cercanía y mostrar de qué manera yo veo ciertas cosas.
Volví a leer a Caparrós y me encantó la frase con la qué termina su crónica de Misiones:
" Yo no investigo, no hurgo, no busco nada oculto: con lo visible alcanza. El problema no es descubrir; el problema está en hacer sentido  con lo que se ve. Entender, que le dicen, o sea: cruzar, relacionar, pensar causas y efectos: arriesgarse. La verdad, si es que existe ese bicho, está en las relaciones. Buscar lo oculto es quedarse en la superficie de las cosas." Es tan cierto lo que dice que impacta.
Trabajé en esos párrafos que me habían sido señalados. Introduje nuevos aspectos y logré cierta satisfacción al ver qué todavía tenía cosas para decir y de una manera qué me gusta mucho. Es cierto qué contar un diálogo y describir una situación (con alguien o con uno mismo) puede mostrar muchas cosas.
Después de pulir algunos detalles de puntuación y acentuación volví a presentar esta nueva versión en el blog. Ya mucho más conforme con mi trabajo y con las sugerencias de Emilia, empecé a trabajar en mi cierre del trabajo.
Revisé el final, qué con razón Emilia sugirió que tenía un tono publicitario/turístico que no tenía mucho que ver con el resto del texto, y traté de darle el toque que le faltaba. Además me explayé sobre la visita qué realicé al Museo del Bicentenario. Antes no le había dado mucha importancia y viví en ese lugar muchas cosas, no sólo porque me gusta la historia, sino porque tuve recuerdos de cuando era chica frente a una imagen que hay allí.
IV
Las clases comenzaron otra vez. Entregué la versión que tenía hasta ese momento. Recibí una devolución de Claudia en el blog que me decía que revisará los tiempos verbales nuevamente. Leí una y otra vez el texto y no veía lo que ella me marcaba.
Recurrí a Claudia y a Emilia personalmente en clase para qué me marcaran los errores porque evidentemente yo sola no supe encontrarlos.
Con ellas comprendí al fin a qué se referían con tiempos verbales y con el uso del presente histórico. Algo tan simple que yo no veía en el texto.
Puse en marcha la revisión final. Transformé mi texto al aplicar el presente histórico, aunque en algunas partes me resultó imposible no utilizar el pasado. Perfeccioné algunas oraciones y reescribí otras.
Disfruté mucho este trabajo. Hasta ahora  nunca  había escrito algo como esto. Me gustó haber podido elegir el tema y la manera de hacerlo, aunque al principio eso me generó pánico. Fue un buen trabajo que una vez qué comenzó me trajo muchas satisfacciones.




[1] Leer a Walsh también me ayudó mucho. Tiene una presencia su obra. Leí “Operación Masacre” cuya primera edición fue en 1957; y después aunque no era crónica me atrapo “La Aventura de las pruebas de Imprenta” de Variaciones en Rojo de 1953 y “Esa Mujer” en Los oficios terrestres de 1965. Ricardo Piglia en Textos de y sobre Rodolfo Walsh dijo: El relato policial, el panfleto, el ensayo, la historia, la denuncia, el testimonio policial, la autobiografía, el periodismo, la ficción: todos estos registros se unen sostenidos por una escritura que sabe modular los ritmos y matices de la lengua nacional. Walsh era capaz de escribir en todos los estilos y su prosa es uno de los grandes momentos de la literatura argentina contemporánea.



Miradas

Caminando sin prisa, deteniéndome en las casas de venta de libros usados donde siempre encuentro algo para comprar, en las calles se pueden apreciar los detalles de un día cualquiera en la tumultuosa ciudad. Desde lejos ya puedo observarla. Es imposible que pase desapercibida. Es el centro de atención. La rodean los edificios más importantes y muchos de ellos antiquísimos. Su forma podría decirse que es rectangular, pero con sus calles menores en forma de semicírculo.
Estoy hablando de una plaza, pero no de cualquiera, sino de una que fue testigo e incluso protagonista de los acontecimientos trascendentales a nivel nacional.
Ésta es la Plaza de Mayo, sitio fundamental de la Ciudad de Buenos Aires. Nació de la unión de las Plazas de la Victoria y del Fuerte al demoler, en  1884, una construcción llamada Recova Vieja que las separaba.
Lugar de festejos y alegría pero también de reclamos y dolor. Es un signo de nuestra Nación y nos representa. Allí late el espíritu de millones de argentinos. En su momento los criollos pedían Cabildo Abierto. Los descamisados pedían a Eva como Vice, y luego lloraron su muerte. Se repudió el gobierno militar de Videla. Se iluminó cuando volvió la Democracia en el 83. Se llenó de odio bajo la consigna “Que se vayan todos”. Miles de Argentinos festejaron el Bicentenario. Todo eso sucedió en el mismo lugar.
Salvo los festejos del Bicentenario por razones obvias, todos los demás acontecimientos los estudié en casi todos los años de la escuela. Escuché tantas versiones sobre un mismo hecho como estrellas hay en el cielo. Y sí, la historia la escriben los vencedores. De los otros nadie se acuerda o eso nos quiere enseñar  la escuela. Está en nosotros que versión tomar como verídica ya que no vivimos esos momentos. Siempre que alguien cuenta una historia, hay otra que se está omitiendo.
Brilla en sol. El reloj de la Casa de Gobierno marca las dos de la tarde. La plaza es lugar de descanso y  conexión con la naturaleza. Hombres y mujeres recostados en el pasto bajo el sol se toman un respiro de su rutina de trabajo y respiran el aire cálido. Algunos leen, otros sólo se recuestan y miran el cielo. Muchos almuerzan.
Veo un hombre de traje con  una mochila que camina hacia uno de los árboles que adornan la plaza. Saca una lona y la coloca en el pasto. Se recuesta y toma de entre sus pertenencias un libro. Paso caminando cerca de él para tratar de ver qué lee. Lo logro. “Cien años de soledad” de García Márquez.
El clima de violencia en el que se desarrollan sus personajes es el que marca la soledad que los caracteriza, provocada más por las condiciones de vida que por las angustias existenciales del individuo. Acá otra vez veo la historia pasar ante mis ojos. Cómo cada uno de nosotros es responsable de lo que nos pasa.
Muy entretenido el joven, lo llamo así porque tiene unos treinta y cinco años, almuerza acompañado de un libro. En este momento está desconectado de la realidad. O eso es lo que él piensa.
Es un desfile constante de gente que va y viene. En su mayoría con prisa y sin contemplar la belleza del lugar; otros pasean y se retratan.  Es un punto fijo de cualquier tour turístico. Miles de viajeros por día recorren la plaza y equipados con cámaras de última generación toman fotos de nuestros monumentos, de la Casa Rosada, el Cabildo y la Catedral que pasan a formar parte de su álbum  de viaje.
Una pareja francesa se me acerca y me pide que les saque una foto. Ella habla un poco español. El joven me explica cómo se usa la cámara. Yo sé cómo usarla, igualmente dejo qué me muestre.
Se arreglan para posar para la fotografía. Siento curiosidad y cruzo con ellos unas palabras.
_ ¿Están de vacaciones?- Sonríen sorprendidos al escuchar de mi boca su lengua materna.
_ Si.  Llegamos hace dos días. Acá (en Capital)  nos quedamos unos días más. Después vamos al sur – Comentan muy orgullosos.
_ Es muy lindo todo el sur, pero ¿a qué parte van? – Pregunté imaginándome la respuesta.
_ Vamos a El Calafate – responde él en un español atravesado – También planeamos ir a Ushuaia – aclara ella.
_ ¡Qué bueno! Es muy lindo. Sólo les quedará para la próxima conocer el Norte y  la Cataratas.
_ Ya lo visitamos en nuestro primer viaje. Tienes suerte de vivir en este país tan hermoso – comentan maravillados.
_ Si, es realmente hermoso.
Se despiden y continúan caminando sin un rumbo definido. Imagino que hacia el hotel donde se hospedaban.
Qué hermoso es este país. Me encantaría conocerlo y recorrerlo de punta a punta por la ruta 40. Es una lástima que la mayoría de los argentinos no lleguen a conocer esos extraordinarios lugares por los que somos conocidos en el mundo entero. Me indigna que sea más económico ir al sur de Brasil que al propio Sur Argentino.
Es culpa nuestra en parte. Tenemos fascinación por conocer Europa, viajar a New York y conocer Nueva Zelanda. No comprendemos que todos los paisajes los tenemos en nuestro territorio. Somos privilegiados y también muy necios.
Hay tantas cosas para hacer, para cambiar y parece todo tan lejano. No hay que perder la fe. Recuerdo a quienes desde esta plaza lucharon por un país mejor y creo que la Argentina depende de nosotros y de cómo vivamos nuestra vida en la sociedad. Todos tenemos un rol, con derechos pero también con obligaciones.
Me siento en un banco. Diviso a lo lejos un grupo de niños de un Jardín de Infantes. Tomados de la mano y guiados por algunas maestras recorren el lugar. Pasan muy cerca de mí y puedo oír lo que dicen.
La señorita les preguntaba a los chicos si se acordaban la imagen qué ella les había mostrado la semana anterior. Sólo algunos dijeron que sí.
_ ¿Qué había en la foto? Eran cuatro… ¿se acuerdan?
_ Sí – respondieron fuerte cinco o seis niños – ¡¡Son fuentes!!
_ ¿Y lo qué ven adelante? ¿Qué está en el centro de la plaza?
_ ¡El obelisco! - respondió muy contento uno de los alumnos mientras  señalaba – ¡si es ése!
Eso no quedó muy claro para el chico. La maestra le explica que es la Pirámide de Mayo y continúan su camino alejándose cada vez más del lugar donde me encuentro sentada.
Parado en la base y apoyado sobre el mástil donde flamea en lo alto la bandera de Argentina, un abuelo y sus nietos le dan de comer a las palomas. Éstas últimas, que entorpecen el paso a los caminantes, constituyen un elemento depredador de la plaza. Bicho más asqueroso no hay. Ese sonido que emiten me provoca un rechazo total.
Inmersa en mis pensamientos soy interrumpida por un artesano. Un joven que vende artesanías hechas con alambre. Me convence de que una pequeña flor es perfecta como separador. Él me lo sugiere, luego de disculparse  ya que cortó mi lectura. Mientras se aleja trato de pensar cuál es  su historia.
Las campanas de la Catedral me devuelven a la realidad. Ya son las tres. Algo cansada de mi posición y con frío por la ocurrencia del sol de esconderse me preparo para partir. Cómo todavía es temprano para comenzar  mi rutina de trabajo camino en dirección a la Rosada, detrás está el recientemente inaugurado Museo del Bicentenario.
Una vez adentro comienzo a recorrerlo. Muy luminoso y amplio. Algo frío. Tengo la sensación de estar leyendo un libro de historia Argentina. Rodeada de muebles antiguos, obras de arte de grandes artistas nacionales y varios granaderos contemplo en un abrir y  cerrar de ojos 200 años de  historia.
El lugar tiene un estilo propio. Reina la pulcritud y la luz. La tecnología juega un papel importante en el lugar ya que a través de unas pantallas interactivas el visitante puede elegir y escuchar los relatos de distintos pasajes de la historia del país.
No puedo evitarlo. Me detengo frente al enorme cuadro de Eva y Perón. Mi abuelo tenía la misma imagen en su habitación. Muy común de la época. Él me enseñó que siempre tenía que decir que era de Boca y Peronista.  Yo lo decía, tenía dos años.
Al pasar por un pasillo escucho la conversación de dos señoras con dos jóvenes. Ellas argentinas, ellos extranjeros y por su acento imagino que son colombianos. En un tono de voz entre alegre y orgulloso las mujeres agradecen el comentario de los jóvenes sobre el país, nuestra cultura y la manera en qué la sociedad participa en la  historia.
Somos reconocidos en el mundo por tantas cosas. Muchas buenas y otras que mejor me gustaría olvidar, no sólo a mí sino a mucha gente. Dependiendo de quién es el emisor y de cómo es la enunciación el mensaje llega a las personas de manera diferente. Aunque cada sujeto elige qué es lo que realmente se quiere decir.
Maravillada por algo que siempre me gustó y con ganas de aprender más tengo que dejar el lugar porque el tiempo es tirano y cuándo uno más disfruta parece que más deprisa pasa.
Al salir camino hacia la plaza y me sumerjo en ese mar de gente que va y viene por ella. No lo tuve en cuenta antes, sólo lo comprendí al cruzar las vallas que dividen la plaza en dos, hoy es jueves. Una camioneta blanca sobre la plaza, gente amontonada y pañuelos blancos lo confirma.
Si algo o alguien es un símbolo de este lugar son las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que hoy, después de veinticinco años desde que lo hicieron por primera vez, llegan todos los jueves por la tarde y rodean la Pirámide de Mayo. Tradición que comenzó porque durante el gobierno militar no podían reunirse más de dos personas en un lugar. Les dijeron que circulen, ellas lo hicieron. Siempre caminando alrededor de la pirámide. Hoy por el pasar de los años se sientan rodeándola.
Muchas veces pienso cómo hubiera sido vivir esa época. No puedo imaginarlo. El coraje de esas mujeres que se enfrentaron a los hombres más perversos e inhumanos  y que luchaban por recuperar a sus hijos y hoy lo hacen por sus nietos me conmueve. Sólo algo de todo esto no me gusta y es la pelea política.
Un ruido me distrae de mis pensamientos. Amarillo intenso es el Bus Turístico que recorre todos los días cada rincón de la Plaza. Lo veo pasar  y el semáforo cambia de color. Los peatones somos tan irresponsables. Cruzo y de a poco me alejo de ese lugar donde hoy reina la paz. Pocas veces sucede esto. Día por medio, y a veces más, ciudadanos reclaman sus derechos, protestan por alguna medida o festejan otras.
Al salir de trabajar ya el sol se ocultó. Las luces iluminan cada lugar de la plaza. Los canteros de flores parecen más coloridos. El agua de la fuente más danzante. El toque final es la luz que transforma a la Casa Rosada en más rosada.
Pero como todo no es color de rosa y las cosas no son tan perfectas cómo a veces nos quieren mostrar. Al aparecer la luna también lo hacen las personas que no tienen un hogar donde dormir y alimentarse y que toman cómo propio este lugar.
Tan distinto es el paisaje dependiendo del momento en que uno mire hacia la plaza. Tantas cosas para hacer y para mejorar. Se hacen cosas pero todavía faltan. Se necesita fuerza para seguir, para luchar y lograr que el sueño de la igualdad no quede sólo en eso y se transforme en una realidad.