Escuchar hablar sobre la lectura, sobre cómo, dónde y porque se lee despertó en mi la curiosidad de recordar quien me enseño a hacerlo, de quien escuche los primeros cuentos y quien me regalo el primer libro.
Un torbellino de nombres, caras y sentimientos vino a mi mente.
Siempre me gusto leer, en mi casa me incentivaban a hacerlo. Ese estimulo siguió en la escuela y se aferro a mi alma.
Cuando era chica, a los cinco años, recuerdo que mi mamá me compro uno a uno los libros de Barbie hasta completar la colección. A mí me encantaba escuchar como ella me leía esas historias, donde había aventura, misterio, romance y amistad y todo giraba en torno a Barbie y sus amigas y en como resolvían los problemas que se les presentaban.
Recuerdo que me leía acostadas en el jardín de casa, en otras ocasiones en el living o en mi cama. A veces contábamos con la presencia de mi hermanito que también quedaba encantado de escuchar como mamá nos contaba esas historias.
La colección es de diez libros que todavía conservo en la biblioteca familiar, a la espera de poder leérselos a mi hija si llego a tenerla en algún momento.
Todos son de color rosa chicle, con las letras grandes y en imprenta minúscula. Tienen dibujos en blanco y negro, muchos de los cuales yo coloree. En la tapa, hay una imagen que resume la trama del libro. Todo eso está grabado en mi memoria.
Esas historias además de gustarme mucho escucharlas, yo después las reproducía con mis muñecas Barbie. Pasaba horas jugando con ellas. Hoy todas están en una caja que guardo celosamente y que no permito que nadie, salvo bajo mi supervisión, las toque. Hace unos meses abrí esa caja, después de seis años, para presentarle a mi prima Trinidad de tres años mi tesoro. Quedo fascinada. Yo después de mucho tiempo jugué con ellas y les di vida otra vez junto a mi primita.
Recordar lo feliz que era al escuchar esas historias, donde el príncipe azul siempre rescataba a la princesa, donde reinaba el bien y triunfaba el amor me hizo muy bien. Conectarme con esa parte de mí, soñadora y enamoradiza, que a veces oculto para no sufrir movió muchos sentimientos en mí.
Después de conocer esas historias desde la voz de mi mama, las conocí con mi propia vos cuando aprendí a leer.

Muchas gracias por el comentario! Qué bueno que te haya gustado!
ResponderEliminarMuy lindo este texto, me pareció super interesante ese desplazamiento que hacés del jugar cuando eras niña y jugar ahora, con tu prima. Cuántos sentimientos despierta esto en uno, no?
Saludos!
Es interesante cómo usaste el pretexto de la historia de tu relación con la lectura para introducir la historia central, la de ese libro particular, de Barbie, que pasa a ser el eje del relato.
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