miércoles, 10 de agosto de 2011

Proceso de Escritura del Proyecto (2da)

Proyectar implica definir estrategias, tomar decisiones y diseñar un plan, trazar una hoja de ruta que oriente el trabajo a lo largo de todo el proceso de producción del texto. La consigna fue escribir un relato que tome cómo punto de partida la temática del viaje.
No fue una consigna fácil. Estaba convencida de qué quería escribir ficción. Me gusta mucho leer novelas y quería aventurarme a tratar de escribir una buena historia. Pero en  toda tarea de escritura intervienen dos factores, uno externo al sujeto: el contexto de trabajo; otro interno: la memoria de largo plazo. Se vinculan por una serie de procesos que interactúan entre sí, pero no de manera lineal. Ahí se complica.
Tenía ideas que al principio parecían geniales y que después se diluían en el papel. Escribía, para luego releer y terminar borrando la mayor parte.
Leí del derecho y del revés el cuadernillo de consignas. Había cosas que me incentivaban, pero no lo suficiente. No soy fácil. También  compré un libro de cuentos de Chéjov que no logré terminar de leer. Tomé prestado de la biblioteca de mi tía un libro de Hemingway que sí leí.
Todavía obsesionada con escribir ficción, dejé que se colara en mis pensamientos la idea de escribir una especie de diario de viaje o una crónica. El tema surge de un gusto personal. Siempre, desde chica, la Plaza de Mayo fue un lugar que me llamó mucho la atención.
Este año comencé a trabajar muy cerca de allí. Cuando comencé la facultad, había tres días que salía a la una y recién a las cuatro entraba a trabajar. Se volvió una rutina ir caminando desde la sede de Constitución por la 9 de julio hasta Av. De Mayo y finalmente hasta la plaza.
Cómo el clima me acompañaba me sentaba al sol a leer material de la facultad y a observar lo que pasaba en ese lugar que tanto captaba mi atención.
Sin propósito alguno en cada visita tomé notas de lo qué veía, sentía y pensaba. Hoy esas notas me sirvieron de mucho para hacer este trabajo.
Tenía miedo de escribir una crónica ya que el trabajo donde lo había tenido que hacer anteriormente, relacionado con los Espacios Culturales, no me había entusiasmado mucho. Llegué a la conclusión que el problema fue la elección del lugar en aquella oportunidad.
Al proponerme escribir sobre Plaza de Mayo miles de cosas vinieron a mi mente cómo un torbellino. Por supuesto que no todas eran cosas coherentes y que tuve qué decidir qué cosas quería mencionar y qué no.
Finalmente descubrí mi contexto de trabajo. Tenía que trabajar para definir mis objetivos frente al tema que iba abordar, cómo y qué iba a decir. Además debía elegir cuál sería el destinatario del texto.
Seguí las sugerencias de Claudia y Emilia y me puse  a leer las Crónicas de El Interior de Martín Caparrós. Me gusta mucho como escribe. Es irónico, directo. Habla con autoridad de quién conoce y sabe de lo que habla. Me incentivó a investigar, buscar información sobre la plaza y sobre los hechos que la tuvieron como escenario.
Esto me resultó muy gratificante ya que no pensé que lo podría hacer. Había escuchado las experiencias de los alumnos con sus proyectos narrativos, dónde dijeron cómo habían investigado antes de escribir y de qué manera se habían entusiasmado. Antes no se me ocurría qué investigar.
Ese proceso está en movimiento. Todavía estoy recorriendo mares para ver si logro llegar a buen puerto.
II
Con las notas que tenía comencé a armar mi acción narrativa. Además investigué algunas cosas que desconocía como por ejemplo cómo surgió la Plaza, de qué manera y cómo fue cambiando con loa años.
Leí con más profundidad a Caparrós y trate de extraer de sus textos su forma de decir las cosas. Usar menos palabras y describir más las situaciones. Utilice para ello los diálogos, que generan cierta cercanía y verosimilitud.
Fui eligiendo qué quería mostrar, contar tratando de que haya causalidad. No es algo convencional ni histórico, quise hacer algo más cultural y personal. Mostré los aspectos qué a mí me gustan del lugar y qué disfruto. Igualmente hay cocas que veo que no lo son y no puedo evitar reconocerlas y mencionarlas en mi crónica – diario de viaje.
Mi destinatario es el argentino que conoce aunque sea por el nombre éste particular lugar. Trato de mostrar las cosas que en ella suceden en las escenas más cotidianas.
Al escribir por momentos utilicé el estilo directo, pero otras veces el indirecto y además recurrí al monólogo interior.
Presenté una primera versión en el blog y recibí comentarios de Emilia que me ayudaron a profundizar algunos aspectos tales como su mención de qué mi  primera versión relevaba la existencia de tensiones y que sería lo interesante que me hiciera cargo de ellas, las explicitaras. En eso, Caparrós te puede ayudar, me escribió. Además me recomendó que relea alguno de los capítulos del libro, prestándole atención a la manera en que él aborda los cruces que se generan en cada espacio en que se detiene. Un elemento que podría tener en cuenta es que él muchas veces no dice las cosas de manera explícita y con sus palabras. Muchas veces, una imagen, un diálogo o la narración de alguna situación que presenció.
Emilia menciona que hay tres párrafos que  condensan muchísimas de las principales tensiones que se generan en torno a la plaza y qué podría buscar otras maneras de contar esto y también de ponerlo un poco en cuestión.
III
Eso fue entonces lo que comencé a hacer y agregué diálogos a mi relato para generar más cercanía y mostrar de qué manera yo veo ciertas cosas.
Volví a leer a Caparrós y me encantó la frase con la qué termina su crónica de Misiones:
" Yo no investigo, no hurgo, no busco nada oculto: con lo visible alcanza. El problema no es descubrir; el problema está en hacer sentido  con lo que se ve. Entender, que le dicen, o sea: cruzar, relacionar, pensar causas y efectos: arriesgarse. La verdad, si es que existe ese bicho, está en las relaciones. Buscar lo oculto es quedarse en la superficie de las cosas." Es tan cierto lo que dice que impacta.
Trabajé en esos párrafos que me habían sido señalados. Introduje nuevos aspectos y logré cierta satisfacción al ver qué todavía tenía cosas para decir y de una manera qué me gusta mucho. Es cierto qué contar un diálogo y mostrar una situación (con alguien o con uno mismo) puede mostrar muchas cosas.
Después de pulir algunos detalles volví a presentar esta nueva versión en el blog. Ya mucho más conforme con mi trabajo y con las sugerencias de Emilia, empecé a trabajar en mi cierre del trabajo.
Revisé el final, qué con razón Emilia sugirió que tenía un tono publicitario/turístico que no tenía mucho que ver con el resto del texto, y traté de darle el toque que le faltaba. Además me explayé sobre la visita qué realicé al Museo del Bicentenario.
Disfruté mucho este trabajo. Hasta ahora  nunca  había escrito algo como esto. Me gustó haber podido elegir el tema y la manera de hacerlo, aunque al principio eso me generó pánico.
Respecto a la narración puede que haya cosas para pulir todavía pero fue un buen trabajo que una vez qué comenzó me trajo muchas satisfacciones.

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