Con muchas preguntas en mi cabeza emprendí el camino hacia el lugar elegido. El camino de ida me dio nostalgia al pasar por la estación Ángel gallardo, estación en la que bajaba para ir a la antigua sede. El sol cada vez más fuerte y la temperatura que subía demasiado para esta época del año fueron mis acompañantes.
Recorrí a pie unas cuadras hasta llegar al centro. Una construcción antigua, y unos banner amarillos y negros me indicaron que había llegado a destino, al "Espacio Cultural Carlos Gardel".
Me pare frente al enorme portón negro y observe la cartelera que estaba pegada allí. Muchas proyecciones de películas, algunas obras de teatro y talleres completaban la grilla del mes de mayo. Sobre una mesa estaban colocados los diarios de la secretaria de cultura con notas de las diferentes actividades de los espacios culturales que pertenecen al gobierno de la ciudad. Tome uno y lo guarde.
Frente al cartel de la puerta de abra y pase, eso hice. Al entrar me encontré con una gran sala, algo oscura y casi vacía. Hacia frio ahí. Mi primer pensamiento fue ¿qué hago yo acá?
Mire a mi alrededor, solo vi en las paredes de grandes bloques grises unos cuadros colgados. La poca luz que había en esa sala entraba por un vitro con la imagen de Gardel.
Expuestos en una especie de repisa, había alrededor de diez vestidos antiguos con encaje, estilo dama antigua. Me gustaron mucho. Me llamo la atención el tamaño, eran para nenas de no más de seis años. Muy original.
Predominan los colores negro, rojo y gris. Alguien se acerca, me presento y le cuento que me gustaría conocer el lugar. Muy amablemente la mujer me enseña las dos salas de exposiciones, ambas pintadas de color blanco con cuadros colgados en las paredes. Ahí dos grandes lámparas iluminaban las obras.
Iba caminando y la señora que me acompañaba desaparece detrás de una enorme cortina negra. La abre y me invita a pasar. Oculto allí estaba el escenario. Me senté en él un momento a pensar, a contemplar desde ese lugar el resto de las cosas que sucedían a mi alrededor.
Ya sola sigo mi recorrido. Subo las escaleras que me llevan a una pequeña sala, allí funciona una biblioteca abierta a toda la comunidad. Sigo mi camino por un fino pasillo. Me detengo y miro hacia abajo. En unos sillones negros, cuadrados y de aspecto muy cómodos se enfrontaba mi guía junto a dos chicos más. Ella remendaba lo que supuse que era un telón.
En este piso además está la sala de proyección, pequeña pero acogedora. En ella se realizan las citas con los films, el lugar amado para los cinéfilos.
Vuelvo sobre mis pasos. Agradezco a la señora por su ayuda y antes de partir dejo mi mail para que me envíen la programación de espectáculos del mes.
Otra vez siento el sol en la cara. Cambio mi ruta de regreso. Camino por la calle Olleros y solo una cuadra después paso frente a la Productora Ideas del Sur. Increíble como dos mundos tan diferentes conviven en un mismo barrio.
Todo eso queda atrás, sigo caminando buscando el camino de vuelta. El sol nuevamente me acompaña. Yo sigo pensando que pertenezco a otro sitio.
Creo que está muy bien la descripción paso a paso que hacés, pero me dejaste pensando qué es lo que hace tan diferentes a esos mundos, a esos sitios?
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