domingo, 24 de julio de 2011

PN: Boceto

Caminando sin prisa, deteniéndome en las casas de venta de libros usados dónde siempre encuentro algo para comprar, en las calles se pueden apreciar los detalles de un día cualquiera en la tumultuosa ciudad. Desde lejos ya se puede observarla. Es imposible que pase desapercibida. Es el centro de atención. La rodean los edificios más importantes y muchos de ellos antiquísimos. Su forma podría decirse que es rectangular, pero con sus calles menores en forma de semicírculo.
Estoy hablando de una plaza, pero no de cualquiera, sino de una que fue testigo e incluso protagonista, salvo de la Declaración de la Independencia y las batallas que se libraron para conquistarla, de los acontecimientos trascendentales a nivel nacional.
Ésta es la Plaza de Mayo, sitio fundamental de la Ciudad de Buenos Aires. Nació de la unión de las Plazas de la Victoria y del Fuerte al demoler, en  1884, una construcción llamada Recova Vieja que las separaba.
Lugar de festejos y alegría pero también de reclamos y dolor. Es un signo de nuestra Nación y nos representa. Allí late el espíritu de millones de argentinos. En su momento los criollos pedían Cabildo Abierto. Los descamisados pedían a Eva como Vice, y luego lloraron su muerte. Se repudió el gobierno militar de Videla. Se iluminó cuando volvió la Democracia en el 83. Se llenó de odio bajo la consigna “Qué se vayan todos”. Miles de Argentinos festejaron el Bicentenario. Todo eso sucedió en el mismo lugar.
Brilla en sol. El reloj de la Casa de Gobierno marca las dos de la tarde. La plaza es lugar de descanso y  conexión con la naturaleza. Hombre y mujeres recostados en el pasto bajo el sol se toman un respiro de su rutina de trabajo y respiran el aire cálido. Algunos leen, otros sólo se recuestan y miran el cielo. Muchos almuerzan.
Es un desfile constante de gente que va y viene. En su mayoría con prisa y sin contemplar la belleza del lugar; otros pasean y se retratan.  Es un punto fijo de cualquier tour turístico. Miles de viajeros por día recorren la plaza y equipados con cámaras de última generación toman fotos de nuestros monumentos, de la Casa Rosada, el Cabildo y la Catedral que pasan a formar parte de su álbum  de viaje.
Sentada en un banco diviso a lo lejos un grupo de niños de un Jardín de Infantes. Tomados de la mano y guiados por algunas maestras recorren el lugar. Pasan muy cerca de mí y pude oír lo que decían.
La señorita les preguntaba a los chicos si se acordaban la imagen qué ella les había mostrado la semana anterior. Sólo algunos dijeron que sí.
_ ¿Qué había en la foto? Eran cuatro…¿se acuerdan?
_ Sí – respondieron fuerte cinco o seis niños – Son fuentes!!
_ ¿Y lo qué ven adelante, qué está en el centro de la plaza?
_ El obelisco - respondió muy contento uno de los alumnos mientras  señalaba – si es ése.
Eso no quedó muy claro para el chico. La maestra le explicó que era la Pirámide de Mayo y continuaron su camino alejándose cada vez más del lugar donde me encontraba sentada.
Parado en la base y apoyado sobre el mástil donde flamea en lo alto la bandera de Argentina, un abuelo y sus nietos le dan de comer a las palomas. Éstas últimas, que entorpecen el paso a los caminantes, constituyen un elemento depredador de la plaza. Bicho más asqueroso no hay. Ese sonido que emiten me provoca un rechazo total.
Inmersa en mis pensamientos soy interrumpida por un artesano. Un joven que vendía artesanías hechas con alambre. Me convenció de que una pequeña flor sería perfecta como separador. Él me lo sugirió, luego de disculparse  ya que cortó mi lectura. Mientras se aleja trato de pensar cuál será su historia.
Las campanas de la Catedral me devuelven a la realidad. Ya son las tres. Algo cansada de mi posición y con frío por la ocurrencia del sol de esconderse me preparo para partir. Cómo todavía era temprano para comenzar  mi rutina de trabajo caminé en dirección a la Rosada, detrás está el recientemente inaugurado Museo del Bicentenario.
Una vez adentro comencé a recorrerlo. Muy luminoso y amplio. Algo frío. Tuve la sensación de estar leyendo un libro de historia Argentina. Rodeada de muebles antiguos, obras de arte de grandes artistas nacionales y varios granaderos contemplé en un abrir y  cerrar de ojos 200 años de  historia.
Maravillada por algo que siempre me gustó y con ganas de aprender más tuve que dejar el lugar porque el tiempo es tirano y cuándo uno más disfruta parece que más deprisa pasa.
Al salir caminé hacia la plaza y me sumergí en ese mar de gente que va y viene por ella. No lo tuve en cuenta antes, sólo lo comprendí al cruzar las vallas que dividen la plaza en dos, hoy era jueves. Una camioneta blanca sobre la plaza, gente amontonada y pañuelos blancos lo corroboraron.
Si algo o alguien es un símbolo de este lugar son las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que hoy, después de veinticinco años desde que lo hicieron por primera vez, llegan todos los jueves por la tarde y rodean la Pirámide de Mayo. Tradición que comenzó por que durante el gobierno militar no podían reunirse más de dos personas en un lugar. Les dijeron que circulen, ellas lo hicieron. Siempre caminando alrededor de la pirámide. Hoy por el pasar de los años se sientan rodeándola.
Muchas veces pensé cómo hubiera sido vivir esa época. No puedo imaginarlo. El coraje de esas mujeres que se enfrentaron a los hombres más perversos e inhumanos  y que luchaban por recuperar a sus hijos y hoy lo hacen por sus nietos me conmueve. Sólo algo de todo esto no me gusta y es la pelea política.
Un ruido me distrae de mis pensamientos. Amarillo intenso es el Bus Turístico que recorre todos los días cada rincón de la Plaza. Lo veo pasar  y el semáforo cambia de color. Los peatones somos tan irresponsables. Cruzo y de apoco me alejo de ese lugar donde hoy reina la paz. Pocas veces sucede esto. Día por medio, y a veces más, ciudadanos reclaman sus derechos, protestan por alguna medida o festejan otras.
Al salir de trabajar ya el sol se ocultó. Las luces iluminan cada lugar de la plaza. Los canteros de flores parecen más coloridos. El agua de la fuente más danzante. El toque final es la luz que transforma a la Casa Rosada en más rosada. Transforman el lugar en una hermosa postal e invita a disfrutarla a toda hora.

Estuve trabajando en la semana por eso no publiqué antes. Espero correcciones, sugerencias. Pasa muy rápido el tiempo...me preocupa un poco. Saludos. Disfruten lo que queda de vacaciones!! 

3 comentarios:

  1. Holaaaa!!! como estas?
    Lo único que le sacaria a esto e la parte que dice "salvo de la Declaración de la Independencia y las batallas que se libraron para conquistarla" queda confuso y le saca el brillo. Por lo demás me gusta mucho!!!
    El tiempo para muuuuuy rápido, tengo que esforzarme mucho esta semana.

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  2. Muy cierto, ya nos acercamos a fines de julio. Igualmente, ambas vienen trabajando, así que no se desesperen, solamente sigan avanzado!


    Mercedes,

    Me parece un buen comienzo para este proyecto. Creo que lográs condensar en el texto mucho de lo que querías incluir. Entonces esta primera versión te sirve como escritura de barrido, para tener todas las piezas sobre la mesa. Lo que ahora podés empezar a trabajar en más profundidad es la búsqueda de un tono y alguna toma de postura en el texto.

    Me parece que esta primera versión releva la existencia de tensiones (como las relevaba germinalmente la enumeración que hiciste en una de tus entradas anteriores del blog). Lo interesante sería que ahora te hicieras cargo de esas tensiones, las explicitaras. En eso, Caparrós te puede ayudar. Te recomendaría que releas alguno de los capítulos del libro, prestándole atención a la manera en que él aborda los cruces que se generan en cada espacio en que se detiene. Un elemento que podrías tener en cuenta es que él muchas veces no dice las cosas de manera explícita y con sus palabras. Muchas veces, una imagen, un diálogo o la naracción de alguna situación que presenció(como la que incluís vos del diálogo de los niños con la maestra) dan a entender mucho más de lo que él hubiera podido decir por sus propios medios. Y dejan mucho más lugar a que el lector piense y complete los espacios vacios con sus propias conclusiones.

    Los siguientes tres párrafos condensan muchísimas de las principales tensiones que se generan en torno a la plaza. Podrías buscar otras maneras de contar esto y también de ponerlo un poco en cuestión. ¿Es lo mismo la plaza para las Madres, para el turista que se saca una foto con la catedral de fondo, para los trabajadores que almuerzan charlando sobre los chismes de la oficina, para el viejito que le da e comer a las palomas....?

    "Lugar de festejos y alegría pero también de reclamos y dolor. Es un signo de nuestra Nación y nos representa. Allí late el espíritu de millones de argentinos. En su momento los criollos pedían Cabildo Abierto. Los descamisados pedían a Eva como Vice, y luego lloraron su muerte. Se repudió el gobierno militar de Videla. Se iluminó cuando volvió la Democracia en el 83. Se llenó de odio bajo la consigna “Qué se vayan todos”. Miles de Argentinos festejaron el Bicentenario. Todo eso sucedió en el mismo lugar.
    Brilla en sol. El reloj de la Casa de Gobierno marca las dos de la tarde. La plaza es lugar de descanso y conexión con la naturaleza. Hombre y mujeres recostados en el pasto bajo el sol se toman un respiro de su rutina de trabajo y respiran el aire cálido. Algunos leen, otros sólo se recuestan y miran el cielo. Muchos almuerzan.
    Es un desfile constante de gente que va y viene. En su mayoría con prisa y sin contemplar la belleza del lugar; otros pasean y se retratan. Es un punto fijo de cualquier tour turístico. Miles de viajeros por día recorren la plaza y equipados con cámaras de última generación toman fotos de nuestros monumentos, de la Casa Rosada, el Cabildo y la Catedral que pasan a formar parte de su álbum de viaje."

    Espero que te sirva, ante cualqueir consulta, no dudes en escribirme.

    Saludos,

    Emilia

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  3. Voy a tratar de aplicar lo que me sugerís. Es verdad que mostrar una escena puede significar más y decir más que muchas palabras. Espero que pueda hacerlo. Leer Caparrós me ayudó mucho.

    Gracias y estoy conenctada. Bs.

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